El estrés es una respuesta natural y adaptativa ante los desafíos de la vida. Aunque a menudo lo vemos como algo negativo, no siempre es malo: en su justa medida, el estrés nos ayuda a rendir mejor. El problema aparece cuando el estrés se cronifica. En este artículo te explicamos en profundidad qué es el estrés, cómo se produce y cómo gestionarlo de forma saludable.
¿Qué es el estrés?
El estrés es la forma en la que nuestro cuerpo y mente responden a las demandas o situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. Es decir, no depende solo de la situación en sí, sino de cómo percibimos esa situación y de si creemos tener o no los recursos necesarios para afrontarla.
Clave: La percepción es fundamental. A veces, interpretamos una amenaza como mucho mayor de lo que realmente es, o subestimamos nuestra capacidad para enfrentarla.

¿Por qué el estrés no siempre es malo?
Sentir estrés ante una amenaza real es adaptativo y necesario. Veámoslo con dos ejemplos:
- Situación de peligro real: Estás de safari y de repente ves un tigre cerca. El cuerpo reacciona liberando adrenalina y cortisol: te preparas para luchar o huir. Aquí, el estrés salva tu vida.
- Situaciones del día a día: Percibes que tienes demasiado trabajo y no llegas a todo. Aunque tu vida no corre peligro, el cuerpo responde igual: cortisol elevado, alerta constante. El problema es que aquí el «peligro» no desaparece, y el estrés se mantiene en el tiempo, dañando tu salud física y mental.
Conclusión: El estrés puntual es bueno; el estrés crónico, no.
¿Todas las personas nos estresamos igual?
La respuesta es no. No todos reaccionamos igual ante un mismo estresor. Esto depende de múltiples factores que actúan como variables moduladoras y mediadoras.
Variables que influyen en la respuesta al estrés:
- Características personales:
- Personalidad
- Autoestima
- Percepción de control
- Autoeficacia
- Optimismo
- Resiliencia
- Locus de control (¿Atribuyo las causas fuera o dentro de mí?)
- Características sociales:
- Apoyo social percibido (más importante que el real)
- Tamaño y calidad de la red social
- Nivel socioeconómico
- Estilos de afrontamiento: Existen dos grandes estilos para afrontar el estrés:
- Afrontamiento centrado en el problema: Dirigido a modificar la situación que causa estrés.
Ejemplo: planificar, buscar soluciones, confrontar el problema. - Afrontamiento centrado en la emoción: Dirigido a manejar las emociones que provoca la situación.
Ejemplo: buscar apoyo, aceptación, técnicas de relajación.
- Afrontamiento centrado en el problema: Dirigido a modificar la situación que causa estrés.
¿Cuál es mejor? Depende. Si el problema es modificable, lo ideal es centrarnos en el problema. Si no lo es (como una enfermedad crónica), debemos trabajar sobre nuestras emociones.
La importancia del estrés positivo: Ley de Yerkes-Dodson
La Ley de Yerkes-Dodson explica que un nivel moderado de activación y estrés mejora el rendimiento, pero un nivel demasiado bajo o demasiado alto lo perjudica.
- Poco estrés: Bajo rendimiento (apatía, desmotivación).
- Estrés óptimo: Máximo rendimiento (atención, energía, motivación).
- Mucho estrés: Bajo rendimiento (ansiedad, bloqueo, fatiga).
Por eso, aprender a regular nuestro nivel de activación es clave para el éxito personal y profesional.

Ejercicio práctico: Gestionar el estrés de forma consciente
Piensa ahora en una situación que te esté generando malestar. Puede ser laboral, familiar o de pareja.
- Identifica qué aspectos dependen de ti y cuáles no.
- Céntrate en lo que puedes controlar.
- Deja ir lo que no depende de ti: gastar energía ahí solo aumentará tu frustración.
Recuerda: trabajar en lo que sí depende de ti te da poder, motivación y reduce tu estrés.
Estrategias para gestionar el estrés:
- Cambio de pensamientos: Identificar y modificar pensamientos negativos o irracionales que aumentan el malestar, como:
- Catastrofismo («esto será un desastre»)
- Sobregeneralización («si fallo una vez, siempre fallaré»)
- Pensamientos de indefensión («no puedo hacer nada»)
- Cambio de comportamientos: Modificar conductas que mantienen el problema, como la evitación ante situaciones que generan ansiedad.
- Técnicas de regulación emocional:
- Respiración diafragmática
- Técnica Grounding 5-4-3-2-1
- Relajación muscular progresiva
- Meditación o mindfulness (recomendamos la app «REM Volver a Casa»)
- Visualización de lugar seguro
- Actividad física regular
Estas técnicas ayudan a reducir la activación, pero no resuelven el problema de fondo si existe un conflicto o situación compleja. En esos casos, se recomienda un acompañamiento terapéutico para trabajar en la raíz del malestar.
El estrés forma parte de nuestra vida y, bien gestionado, puede ser un aliado. La clave está en identificarlo, entenderlo y aplicar estrategias adecuadas para que no nos controle ni dañe nuestra salud. Si sientes que el estrés te supera o no consigues gestionarlo solo/a, no dudes en contactar con nuestro servicio de psicología general sanitaria para obtener ayuda profesional. Trabajar tu bienestar emocional es una inversión en calidad de vida.
Ester Oliver
Psicóloga General Sanitaria
Col. B-03379


