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Cuando hablamos de sexualidad en la madurez, todavía existe un tabú social. Muchos estereotipos consideran que las personas mayores no tienen deseo o que la sexualidad “termina” con la edad, pero la evidencia científica rechaza esta visión. Es un tema a menudo descuidado en la atención sanitaria y en el discurso cultural, lo que puede llevar a que las personas mayores oculten o disimulen sus necesidades íntimas.
Es común que el deseo sexual cambie o disminuya en intensidad, pero no es inevitable ni patológico por sí mismo. Muchas personas mayores mantienen un deseo y actividad sexual satisfactoria. La edad puede alterar la respuesta sexual, pero no elimina la capacidad de deseo ni de expresar intimidad.
Mitos o prejuicios de la sexualidad en adultos mayores:
1. Las personas mayores no tienen deseo sexual”
La sexualidad es una dimensión fundamental del bienestar a lo largo de todo el ciclo vital, incluida la vejez. Negar la sexualidad de las personas mayores suele ser consecuencia de estereotipos sociales y edadismo, más que de una realidad biológica. Una proporción significativa de personas mayores de 60 y 70 años continúa teniendo interés sexual y manteniendo actividad sexual. En muchos casos, el deseo puede verse influido por factores como la salud física, la presencia de pareja, el bienestar psicológico o la actitud cultural hacia la sexualidad, pero no desaparece simplemente por la edad.
2. “El sexo ya no es importante en la vejez”
La vivencia del amor y del deseo no desaparece; se transforma. Con el paso de los años, a menudo se acentúa la importancia del afecto, la cercanía, la comunicación y la satisfacción emocional más que el aspecto reproductivo. El deseo puede cambiar en intensidad y forma, pero el afecto y la intimidad continúan siendo centrales en la vida de muchas personas mayores.
3. “Las enfermedades o la menopausia/andropausia eliminan la sexualidad”
Aunque algunas enfermedades o cambios hormonales asociados a la edad pueden influir en la función sexual, la investigación muestra que no eliminan necesariamente la sexualidad ni el deseo sexual. Las personas con enfermedades crónicas continúan expresando necesidades de intimidad, afecto y sexualidad, aunque a veces adapten sus prácticas o ritmos.
4. “Es ridículo o inapropiado que las personas mayores expresen su sexualidad”
Se critica o ridiculiza a las mujeres mayores (especialmente viudas) que muestran interés por tener pareja o relaciones afectivas y sexuales, etiquetándolas a veces como inapropiadas o exageradas. De manera similar, a los hombres mayores que muestran deseo sexual se les etiqueta negativamente (“viejo verde”), como si fuera algo ridículo o impropio de su edad. La sexualidad forma parte del bienestar humano durante todo el ciclo vital. Diversos estudios en psicología y gerontología han encontrado que mantener una vida sexual o afectiva activa en la vejez se asocia con mayores niveles de bienestar psicológico, satisfacción vital y calidad de vida.
5. “Las personas mayores no necesitan educación sexual”
Precisamente, las personas mayores de hoy (especialmente en España) han crecido mayoritariamente en un contexto marcado por la ausencia casi total de educación sexual, así como por un fuerte control moral de la sexualidad, especialmente durante el franquismo. Estos factores han llevado a la asociación de la sexualidad con el pecado, la culpa y el silencio; a la negación del placer como objetivo legítimo, especialmente en las mujeres; a la interiorización de un modelo sexual patriarcal y falocentrista, en el que el pene y la erección se consideran el eje central de la sexualidad; a un modelo sexual coitocentrista que identifica la relación sexual con la penetración; así como a la desinformación sobre infecciones de transmisión sexual y a la existencia de prejuicios ante el uso del preservativo u otros métodos anticonceptivos. Por este motivo, las personas mayores a menudo necesitan educación sexual para poder cuestionar y superar estas creencias y limitaciones.
6. “El único motivo que lleva a las personas mayores a interesarse sexualmente por otra persona es el deseo de no estar solas”
La sexualidad no se limita a evitar la soledad. Las personas mayores pueden buscar placer, afecto, intimidad emocional, conexión con la pareja, expresión de amor o satisfacción física. Al igual que en otras etapas vitales, la sexualidad puede formar parte de la construcción del vínculo afectivo y del bienestar personal.
A los mitos o prejuicios propios de la tercera edad se suman los mitos de la sexualidad en general, como que el sexo siempre debe ser pasional, que el tamaño del pene es lo más importante, que sin penetración no hay una relación sexual completa, etc. En estos blogs se puede encontrar información sobre estos otros mitos: faqs y mitos sobre el pene y mitos sobre la sexualidad.
¿Hasta qué edad se tiene deseo sexual? ¿Es diferente para hombres y mujeres?
Informes de la OMS insisten en que la edad cronológica no es un predictor directo del deseo, sino que lo son el estado de salud, el bienestar psicológico y la calidad de las relaciones. Por ello, la reducción del deseo sexual o de la actividad íntima no está causada directamente por la edad en sí misma, sino por problemas médicos asociados al envejecimiento, por el consumo de ciertos fármacos y por factores psicosociales. La investigación muestra que la inactividad social, la soledad, la pérdida de roles significativos, el duelo o el aislamiento pueden favorecer estados depresivos.
Las investigaciones indican que hay diferencias en cómo hombres y mujeres viven el deseo sexual con la edad, pero estas no son exclusivamente biológicas. Factores culturales y educativos (roles de género, estereotipos, expectativas sociales) también influyen. Las mujeres pueden interiorizar normas que reducen la expresión del deseo, combinándose con los efectos fisiológicos de la menopausia (pérdida de estrógenos y cambios en la lubricación y elasticidad vaginal, que pueden producir incomodidad o dolor).
Beneficios de la sexualidad en la madurez
- Beneficios físicos: La sexualidad en la madurez ayuda a mantener el cuerpo activo de manera suave, favorece la circulación sanguínea y la relajación muscular, y puede mejorar la calidad del sueño. Además, contribuye a liberar tensiones físicas y a mantener una sensación general de bienestar corporal.
- Beneficios psicológicos: Puede mejorar el estado de ánimo, reducir el estrés y la ansiedad, y aumentar la autoestima. También ayuda a que la persona se sienta más vital y activa, contribuyendo a mantener una actitud positiva hacia la vida.
- Beneficios emocionales: Fortalece los vínculos afectivos y la intimidad con la pareja, permitiendo expresar estima, afecto y cercanía, lo que ayuda a sentirse querido, acompañado y emocionalmente apoyado.
- Beneficios sociales y de calidad de vida: Mejora la calidad de vida general, favorece las relaciones personales y el bienestar global, y ayuda a mantener un sentimiento de normalidad y continuidad a lo largo de las distintas etapas de la vida.
En resumen, la sexualidad en la madurez no solo tiene que ver con el sexo en sí, sino también con el afecto, la intimidad y el bienestar físico y emocional, contribuyendo a una mejor calidad de vida.
Algunos consejos para una sexualidad sana en personas mayores
La investigación indica que muchas personas mayores exploran formas de placer más allá de la penetración, como caricias, besos, masajes, intimidad emocional o masturbación, y valoran mucho estas formas de expresión íntima. Convivir con los cambios físicos implica:
- Adaptar expectativas: Explorar formas diversas de intimidad y placer que se adapten a las necesidades individuales o limitaciones de cada persona.
- Comunicación abierta con la pareja.
- Informarse y educarse sexualmente, actualizando conocimientos sobre prácticas sexuales seguras, prevención de infecciones de transmisión sexual y cambios fisiológicos propios de la edad.
- Cuidar la salud física mediante alimentación equilibrada, ejercicio regular y controles médicos, ya que la salud corporal influye directamente en la función sexual y el deseo.
- Cuidar la salud social y el bienestar psicológico: mantener relaciones afectivas, amistades y actividades sociales, así como gestionar el estrés y la salud emocional, factores clave para prevenir la pérdida de deseo y mantener una vida sexual satisfactoria.
- Preservar la intimidad y el afecto más allá del acto sexual.
- Buscar apoyo terapéutico o de salud mental cuando sea necesario.
En definitiva, la sexualidad en la madurez es una dimensión natural y saludable del bienestar, que contribuye a la calidad de vida física, emocional y social. Recuerda que si tienes alguna duda, nuestros sexólogos pueden ayudarte.
Júlia Tarancón Estades
Psicóloga general sanitaria
Colegiada B-03232


