Son momentos en los que te encuentras atrapado en una espiral. Puede ocurrir cuando tienes muchas tareas por hacer o cuando tienes un desacuerdo con una amigo, pareja o familiar. También puede ser cuando nuestros pensamientos se vuelven muy intensos y nos abrumamos. Es un bloqueo que abruma y no deja ver con claridad el camino a seguir.
Esto puede acabar en dejar de hacer las tareas, evitar un conflicto o guardarlo y explotar con quienes más queremos, debido a la intensidad de nuestras emociones. Lo difícil es visualizar las salidas, entender lo que implican y elegir la que sea más sana y adaptativa en ese momento.
Ahora, para de visualizar lo que he escrito y recuerda esta frase: “baby steps”.
Por ejemplo, imagina que tienes una lista interminable de tareas por hacer.
Somos conscientes: a veces la lista parece que te va a comer.
Sin más preámbulos, ve a esa lista (si no la tienes, anótala). Es muy importante determinar el orden de prioridad. Imagínate que hay 5 tareas prioritarias.
Hacer la compra.
Mandar unos documentos del trabajo.
Poner una lavadora.
Cambiar el grifo de la cocina.
Responder a dos mensajes de amigos.
Bien: ante esta lista, no tienes por qué hacer las cinco tareas. Puedes ajustar aún más la prioridad. Por ejemplo:
Hacer la compra → “Bueno, tengo sobras de la cena de ayer. Puedo ir mañana, que tengo un hueco después del entreno” → MAÑANA.
Mandar los documentos → “Ostras, mi jefe me dijo que los necesita para la presentación de mañana. La hará quien yo me sé si no lo envío” → HOY.
Poner la lavadora → “Pues estaría bien tener ropa interior limpia para mañana…” → HOY.
Cambiar el grifo → “A lo mejor me lo cargo porque no tengo ni idea. Bueno, un amigo de mi tío es fontanero; de momento este puede aguantar” → OTRO DÍA.
Responder mensajes → “Buah, se me olvidó responder ayer. No pasa nada: me da que una alarmita así tonta a las 20h vendría perfecta. Ya de paso le envío el mensaje al amigo de mi tío” → HOY A LAS 20h.
En todo esto, hay que tener en cuenta que los imprevistos pueden surgir, y nopasanada. La lista se puede reorganizar. Puede ser tan flexible y adaptable como lo necesitemos, porque repetimos y recordamos: “baby steps”. Y no solo la lista. Las “rotondas” se gestionan con microdecisiones; con esos “pasos de bebé”. Pasos pequeños pero muy importantes.
También cabe mencionar que estas no son todas las vivencias de una persona con TDAH, sino solo un ejemplo. A veces puede resultar complicado vivir en su mente, igual que ocurre en la de todos, neurodivergencias aparte. Así que, ante estos momentos de “canguelo”, la narrativa es importante. No es lo mismo que en tu emisora suene un “Ya estás otra vez con esto”, que un “Bueeeno, ha vuelto su majestad imperial”. No pasa nada: recibimos, repasamos y reorganizamos. Si esta última frase entrecomillada puedes acompañarla con una risa al final, perfecto. Suena diferente, ¿eh? Da para reflexionar.
María Lomas Servera Psicóloga General Sanitaria (en prácticas)