Índice de contenidos
¿Tienes la sensación de que te marcas objetivos que no consigues cumplir a menudo? Son muchas las razones que pueden estar obstaculizando tu éxito. Sin embargo, una de las razones más frecuentes es el autosabotaje.
¿Qué es el autosabotaje?
El autosabotaje ocurre cuando nos ponemos obstáculos a nosotros mismos para evitar lograr algo que, en teoría, deseamos. Es como si una parte de nosotros decidiera boicotear los propios planes, metas o decisiones. No es un acto consciente ni malintencionado. En la mayoría de los casos, el autosabotaje es una estrategia de protección emocional: busca evitar dolor, fracaso, crítica, exposición o frustración.
El aliado del autosabotaje: el autoengaño
Por supuesto, nuestro cerebro busca formas de “excusar” el llevar a cabo acciones contrarias a nuestro objetivo.
El autosabotaje rara vez aparece solo. Suele venir acompañado de autoengaño. Ambos funcionan juntos como un mecanismo psicológico que intenta “protegernos”, aunque en la práctica nos limite.

El autoengaño consiste en convencernos —parcial o totalmente— de una versión de la realidad que reduce el malestar emocional inmediato. No es mentirnos conscientemente, sino distorsionar lo que sentimos, pensamos o decidimos para evitar enfrentarnos a algo incómodo: miedo, inseguridad, culpa, dudas, presión, expectativas…
¿Por qué me hago esto?
Como hemos visto nuestro cerebro intenta protegernos del malestar emocional. Miedos como el fracaso o incluso el éxito activan mecanismos defensivos que nos frenan antes de dar un paso importante: evitamos arriesgarnos para no fallar, o detenemos nuestro avance para no afrontar cambios, expectativas o responsabilidades nuevas. A esto se suman creencias limitantes —“no soy suficiente”, “no merezco que me vaya bien”— que operan de forma inconsciente y moldean nuestras decisiones sin que nos demos cuenta.
Además, el autosabotaje se alimenta de la aparente seguridad de la zona de confort, incluso cuando no nos hace bien. Lo desconocido genera incertidumbre, y nuestro cerebro prefiere lo familiar, aunque nos limite. También influyen los hábitos automáticos, como procrastinar, evitar o compararnos, que con el tiempo se vuelven patrones instalados. En conjunto, todos estos factores hacen que nos alejemos de nuestras metas, no por falta de deseo, sino por un intento confuso de autoprotección.
Cuestionario de autosabotaje: “¿Tiendes a autosabotearte?”
Responde sí o no a cada afirmación:
- Postergas tareas importantes incluso cuando sabes que eso te generará estrés o consecuencias negativas.
- A veces rechazas oportunidades (laborales, sociales o personales) por miedo a no estar a la altura.
- Cuando algo empieza a ir bien para ti, te pones nervioso/a y haces cosas que pueden arruinar ese progreso.
- Te cuesta aceptar elogios y tiendes a restar valor a tus logros.
- Tiendes a compararte con otros/as y eso disminuye tus ganas de intentarlo.
- Sientes que no mereces ciertos éxitos o relaciones positivas.
- Has tomado decisiones impulsivas que luego reconoces que fueron en tu contra.
- Evitas empezar proyectos importantes porque temes fracasar.
- A veces buscas defectos en situaciones favorables hasta convencerte de que no valen la pena.
- Cuando te propones un objetivo claro, con el tiempo encuentras formas de desviarte o abandonar, incluso sin quererlo.
0–2 respuestas “sí”
Probablemente no estás mostrando patrones claros de autosabotaje. Puede que ocasionalmente tengas dudas o inseguridades (como cualquiera), pero no parecen interferir sistemáticamente con tus metas.
3–5 respuestas “sí”
Podrían existir algunos comportamientos de autosabotaje. Tal vez aparecen en momentos de estrés, cambios o situaciones que te generan presión. Ser consciente de ellos es el primer paso para gestionarlos.
6–8 respuestas “sí”
Es posible que el autosabotaje esté influyendo en varias áreas de tu vida. Podrías beneficiarte de explorar qué creencias, miedos o hábitos están detrás de esos patrones y cómo afectan a tus decisiones o motivación.
9–10 respuestas “sí”
Probablemente experimentas autosabotaje de forma frecuente. Esto podría estar limitando tu bienestar o tus objetivos. Reconocerlo abre la puerta a buscar apoyo, trabajar la autoestima, la autocompasión y desarrollar estrategias más saludables.
El autosabotaje NO es una sentencia ni un rasgo fijo, sino un conjunto de patrones que aprendimos para protegernos y que, con el tiempo, pueden dejar de servirnos. La buena noticia es que se puede trabajar, y hacerlo marca una diferencia enorme en cómo nos relacionamos con nuestras metas, nuestras emociones y con nosotros mismos.
Si sientes que el autosabotaje aparece con frecuencia en tu vida o te limita más de lo que te gustaría, acudir a consulta puede ayudarte. Desde la terapia cognitivo-conductual, en el Instituto psicología-sexología Mallorca te ayudamos a construir una versión de ti más conectada con lo que realmente deseas.
Júlia Tarancón Estades
Psicóloga general Sanitaria
Colegiada B-03232


