Cuando hablamos de psicosis, solemos imaginar a alguien «desconectado de la realidad». Pero desde la psicología conductista entendemos que las personas que atraviesan un episodio psicótico no han “perdido la razón” como a veces se dice, sino que están respondiendo a estímulos muy intensos —como voces, imágenes o pensamientos— que para ellas son completamente reales.
Estas vivencias no aparecen por casualidad. En realidad, son el resultado de su historia personal y del ambiente en el que viven. La psicosis no es algo que simplemente “ocurre”, sino que es una forma que la mente y el cuerpo encuentran para adaptarse, a veces de manera muy dolorosa, a lo que les rodea.
¿Qué es la psicosis?
La psicosis es un estado en el que una persona puede tener dificultades para distinguir entre lo que es real y lo que no. Es común que experimente alucinaciones (por ejemplo, oír voces que nadie más escucha) o delirios (ideas firmemente creídas que no se ajustan a la realidad).
Desde un enfoque conductista, estas experiencias no son simples “fallos mentales”, sino que son formas de comportamiento que se han aprendido y que se mantienen en el tiempo porque, de una u otra manera, han servido a la persona para manejar emociones, situaciones o relaciones.
El ambiente tiene mucho peso aquí: si cada vez que alguien sufre un brote recibe atención o logra evitar una situación que le angustia, es posible que esa conducta se repita en el futuro. Por eso, entender el contexto y las consecuencias de esas conductas es esencial para poder ayudar.
¿Cómo actúa una persona psicótica?
Una persona que atraviesa un episodio psicótico no actúa de forma extraña “porque sí”, sino que responde a lo que está sintiendo o pensando en ese momento. Para ella, esas voces o ideas son tan reales como si tú o yo las estuviéramos escuchando o viendo.
Por ejemplo: si una persona oye una voz que le insulta o le da órdenes, su reacción —gritar, encerrarse o incluso defenderse— es completamente lógica si entendemos que, desde su experiencia, está respondiendo a una amenaza real.
El trabajo terapéutico, por tanto, no consiste en “corregir” sus pensamientos, sino en ayudarle a reducir el impacto que tienen en su vida y en darle herramientas para que pueda responder de otra forma cuando aparezcan.
¿Cuáles son los 10 tipos de psicosis?
Aunque desde la psicología conductista no nos centramos tanto en las etiquetas, es útil conocer cómo suelen clasificarse las psicosis desde un enfoque más médico. Estos son algunos de los tipos más comunes:
- Esquizofrenia
- Trastorno esquizoafectivo
- Trastorno delirante
- Trastorno psicótico breve
- Trastorno esquizofreniforme
- Psicosis por consumo de sustancias
- Psicosis por enfermedad médica
- Trastorno bipolar con síntomas psicóticos
- Trastorno depresivo con síntomas psicóticos
- Psicosis reactiva breve (por estrés agudo)
Lo realmente importante no es tanto el nombre del diagnóstico, sino entender en cada persona qué situaciones y qué reacciones están manteniendo ese malestar.
¿Cómo ayudar a una persona con brote psicótico?
Cuando alguien sufre un brote psicótico, su conducta está controlada por esos pensamientos o voces que le generan un gran malestar. En ese momento es fundamental:
- Mantener la calma y no intentar “convencer” a la persona de que lo que vive no es real.
- Reducir el estrés alrededor, creando un ambiente tranquilo y seguro.
- Observar qué puede estar reforzando esa conducta (por ejemplo, si alguien solo se calma cuando recibe atención).
- Facilitar que, una vez pasado el brote, la persona aprenda nuevas formas de manejar sus emociones.
- En algunos casos, la medicación puede ser una herramienta que ayude a que la persona recupere estabilidad emocional.
¿Existe un tratamiento para curar la psicosis?
La psicosis no es una enfermedad que “se cura” como una gripe, sino un conjunto de experiencias que se pueden entender, gestionar y transformar. El tratamiento se basa en enseñar a la persona a identificar sus síntomas, manejar sus emociones y responder de forma diferente cuando los pensamientos o voces aparecen.
El enfoque conductista propone trabajar sobre:
- Técnicas de relajación y mindfulness.
- Entrenamiento en habilidades sociales y de comunicación.
- Cambios en el entorno familiar y social para reducir situaciones que puedan aumentar el malestar.
- Crear rutinas y actividades que ayuden a recuperar el sentido de control sobre la vida.
Con el apoyo adecuado, muchas personas con psicosis logran recuperar calidad de vida y construir relaciones estables y significativas.
Si tú o alguien cercano está viviendo una situación parecida y necesita orientación profesional, puedes agendar una cita gratuita en el equipo de psicólogos del Instituto de psicología-sexología Mallorca.
Quico Martinez Milà
Psicólogo General Sanitario


