DOLOR EN EL COITO

La sexualidad es un concepto muy amplio que abarca muchos aspectos y formas de entendernos entre los seres humanos, como seres sexuados que somos. Sin embargo, existen algunos factores que pueden determinar que vivamos la sexualidad de una forma u otra e, incluso, en muchas ocasiones, no la podamos vivir como queremos.

Es decir, existen ciertos problemas u obstáculos que dificultan la sexualidad de muchas personas, siendo necesario acudir a un/a especialista en Sexología para poder solventarlas. Son varias las “Disfunciones Sexuales” que podemos encontrar, específicas de hombres y de mujeres, o de ambos sexos.

 

¿Qué es el dolor en el coito?

 

Aunque se entiende que las relaciones sexuales deben ser placenteras, existen algunas dificultades, tanto en hombres como en mujeres (siendo más frecuente en mujeres) que pueden hacer que éstas no siempre se vivan con placer. Es por ello que de ahora en adelante nos centraremos en el dolor en el coito en el caso de las mujeres al ser más habitual.

Muchas mujeres experimentan dolor durante la penetración vaginal. Son diferentes los puntos de la vagina que pueden resultar molestos como, por ejemplo, en la entrada de la vagina o en un punto exacto de la zona vaginal. También puede haber ardor o quemazón durante la penetración o incluso tensión de los músculos que la rodean, haciendo que la penetración no sea posible.

 

 

Esta dificultad de penetración por el dolor o molestia se puede considerar un problema cuando genera malestar o provoca un deterioro de las relaciones interpersonales o de la autoestima. Es decir, no se vive la sexualidad con placer, satisfacción y disfrute.músculos vagina

 

¿Cuáles son las posibles causas?

 

Pueden ser múltiples las causas que pueden hacer que una mujer experimente dolor durante la penetración. Habitualmente, lo primero de todo que se debe hacer es una revisión ginecológica para descartar que ese dolor pueda ser orgánico, causado por ejemplo por endometriosis, infecciones de las glándulas de Skene o de Bartolino, problemas hormonales, problemas causados por fármacos, falta de lubricación de causa médica, entre otros.

A nivel psicológico existen varias causas que pueden causar dolor, como por ejemplo haber recibido una educación sexual muy restrictiva o ausente, basada en creencias erróneas o mitos, tener problemas de autoestima, tener miedo excesivo al embarazo, haber vivido una experiencia traumática, entre otras.

vagina

 

Aunque la vagina es muy elástica y está preparada para recibir una penetración sin que suponga ningún tipo de dolor, se debe tener en cuenta la situación de la relación sexual. Habitualmente las mujeres que sienten dolor durante la penetración no están relajadas ni lo suficientemente excitadas para vivir esa relación sexual como algo placentero. Es importante saber que la vagina en sí no es una zona erógena que se excite sólo con la penetración, sino que requiere de una estimulación previa y lubricación suficiente. Hay muchas mujeres que al introducirse un tampón también sienten molestias, ya que los músculos vaginales se tensan, se contraen y dificultan su entrada. Por tanto, es importante aprender a relajarse y destensar esos músculos, además de no practicar la penetración si realmente no apetece o no se está lo suficientemente preparada.

 

¿Qué mantiene este problema?

 

Primero de todo, se ha de tener en cuenta que el dolor se mantiene porque está asociado a una parte del cerebro que activa el sistema de alarma, generando tensión, lo cual es absolutamente incompatible con relajarse y disfrutar. Se puede decir que es un mecanismo adaptativo del cerebro que protege ante algo que se ha percibido como doloroso.

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De esta forma, por supervivencia, el cerebro dice que no hay que repetir esa experiencia, por tanto, no aparecerán las ganas de mantener relaciones sexuales y se huirá de ellas o se evitará la situación. Cuanto más se evita algo, más miedo provoca, por tanto, más tensión se genera y, consecuentemente, más dolor se siente. Esta situación se repite porque se anticipa lo que va a ocurrir y se llega a convertir en algo que se hace automáticamente sin ser consciente de este proceso, convirtiéndose en un círculo vicioso.

 

Ciclo del dolor

¿Cuáles son los posibles tratamientos?

 

Se debe tener en cuenta que cada caso es diferente y que las causas pueden ser diversas, por tanto, es importante adaptar el tratamiento a cada caso en particular. Por ejemplo, si la dificultad de penetración es consecuencia de un problema de ansiedad o de baja autoestima, se trabajará primero esto, o si se debe a una falta de información sexual y/o miedo generado por experiencias anteriores, el tratamiento será otro.

Habitualmente ante estos casos suele haber solución, por tanto, una mujer no tiene por qué conformarse con vivir su sexualidad de forma no satisfactoria. Es muy importante trabajar ciertos aspectos de la sexualidad de cada persona, como la necesidad de conocer el propio cuerpo, saber qué le gusta, que la pareja también sepa cómo es ella y cómo funciona su cuerpo, aprender a relajarse, restar importancia a la penetración en las relaciones sexuales y, fundamental también, aprender a estimularse y dejarse llevar.

Para poder llevar a cabo todas estas pautas, es importante que el/la sexólogo/a informe del tratamiento y dé las pautas adecuadas, generando un clima de confianza y comodidad para poder hablar abiertamente de estos temas.

Si tienes dolor en tus prácticas sexuales y/o no puedes disfrutar de tus relaciones como te gustaría, puedes ponerte en contacto contacto con nosotras.

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